"Humano viene de mano" dijo ante toda su familia y una comunidad de señoras copetudas mientras la puertorriqueña y yo nos mirábamos desconcertadas, ella sonrió y bajó la mirada. "Humano viene de mano porque sólo nosotros tenemos el dedo pulgar; por eso se construyó esa etimología". Corregí. "Humano viene de humus, por eso la idea católica del...". No lo corrijas, él sabe más. Su hermana le hablaba en inglés a una niña, como si la entrenara. La niña, mucho más inteligente de lo que todos podían suponer, los miraba con un profundo desprecio.
"Diana sabe latín", dijo, "pero lo que no sabe es que el humano se hace gracias a la mano. Con la mano escribimos y gracias al pulgar pensamos". "Los simios también tienen pulgar y son salvajes". Su madre me miró con un profundo resentimiento. Su hermana gritaba "Did you eat?" La niña no respondió. Toda su familia celebraba su "ingenio" para inventar. Lo humano viene de una mano, de la capacidad de escribir. Esa humanidad, con esa misma mano, trata de arrebatarme todo lo que de humano hay en mí.
Durante 12 años se dedicó a definirme, a explicarme por qué yo era humana, noble, buena. Destruyó lo que yo pensaba de mí para reconstruirlo desde su visión, su sociología barata, su psicología sacada de patito.com, su feminismo heteronormado. No quería a una compañera, quería un receptáculo. Guardé silencio, no volví a decirle en público que estaba equivocado. No volví a decirle a él que estaba equivocado. Cuando volví a hacerlo vinieron las "charlas" a las tres de la mañana, para hablar más tranquilos, que duraban hasta las 5 o 6, que me destrozaban, que me dejaban en un ambiente de incredulidad. "Ya son las 5, entonces tú aceptas que tenemos que continuar con esta estructura". Yo jamás dije que aceptaba, pero no lograba entender qué pasaba. Yo jamás hablé.
Ahora eres eso, ese sujeto que se empeña en configurarme, ten hacerme quien quieres. Me he salido de tu control y ahora buscas desesperadamente construirme bajo los términos que te resultan más cómodos. No te dejé porque era infeliz contigo, te eché, injustamente. Así como tanto insististe ante todos que humano viene de mano, así pretendes robarme la humanidad.
¿Alguna vez te preguntaste por qué nunca hable contigo? ¿Por qué mis silencios? Yo sí, ahora lo sé.
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